La tribu de la comunicación no violenta

Una gran foto en las afueras de la Casa Abierta Putaendo

En Punto Zero que es un espacio especialmente creado para permitir que las organizaciones altruistas, las fundaciones, las organizaciones sociales y las comunidades locales se encuentren en un espacio óptimo en retiros se acaba de realizar una formación a la que acudieron líderes de toda América.

Siendo que Punto Zero se ubica en Putaendo y que la Caravana por la Paz y la Restauración de la Madre Tierra tiene una energía guardada allí en la Casa Abierta Putaendo era de esperar que se tejiera hermosa la historia. Así fue como muchos estudiantes fuesen desde Punto Zero a conocer la Casa Abierta de Putaendo y se sacaran luego esta fotografía.

Así fue como algunos caravaneros pudimos compartir con quienes venían recién saliendo del curso y disfrutar de un minuto fantástico esta red que nos envuelve y que nos expresa cuánta relevancia tiene entrenarnos en una comunicación efectiva, amorosa y cuidadosa.

Pudimos percatarnos que el curso agrupaba a una gran cantidad de líderes de toda América y pudimos apreciar que esta red es especialmente estratégica para sumar perspectivas que puedan orientar el viaje de la Caravana desde el Cóndor del Sur hacia el Águila del Norte.

Si el pensamiento, la palabra y la acción son coherentes con un corazón puro, el panorama comienza a ser auspicioso.

Dejamos hasta acá nuestros comentarios y copiamos algunos párrafos que extrajimos del siguiente sitio web y honramos de esta manera al mentor de estas formaciones en Comunicación No Violenta: Don Marshall B. Rosenberg.

Resumen de las enseñanzas de Comunicación No Violenta de Marshall Rosenberg

“El primer componente de la CNV (comunicación no violenta) implica la separación entre observación y evaluación. Necesitamos observar claramente aquello que vemos, oímos o tocamos que afecta a nuestro bienestar, sin mezclarlo con una evaluación. Hacer observaciones constituye un elemento importante de la CNV mediante el cual intentamos comunicar a otra persona, de forma clara y sincera, cómo nos sentimos. Sin embargo, si mezclamos la evaluación con la observación, reduciremos la probabilidad de que la otra persona entienda lo que pretendemos transmitirle. En lugar de ello, recogerá la crítica y opondrá resistencia a lo que estamos diciendo.”

“Identificar y expresar sentimientos

El primer componente de la CNV es observar sin evaluar; el segundo es expresar cómo nos sentimos. El psicoanalista Rollo May afirma que “la persona madura es capaz de diferenciar los sentimientos estableciendo muchos matices, intensos y apasionados o delicados y sensibles, como si fueran los diferentes pasajes musicales de una sinfonía”. Pero en muchos casos, como diría May, nuestros sentimientos son tan “limitados como las notas de un toque de corneta”.
El repertorio de adjetivos que aplicamos a las personas suele ser más amplio que el vocabulario del que disponemos para describir con claridad nuestros estados de ánimo. Se nos educa para orientarnos hacia los demás más que para estar en contacto con nosotros mismos. Tenemos metida en la cabeza la siguiente pregunta: “¿Qué quieren los demás que yo diga y haga?”.
Revelar nuestra faceta humana y expresar la propia vulnerabilidad pueden ayudar a resolver conflictos o situaciones de comunicación difíciles.”

“Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos

El tercer componente de la CNV implica el reconocimiento del origen de nuestros sentimientos. La CNV potencia nuestra conciencia de que aquello que hacen o dicen los demás puede ser el estímulo, pero nunca la causa, de nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos son el resultado de cómo elegimos tomarnos lo que dicen y hacen los demás, y también de nuestras necesidades y expectativas particulares en ese momento. El tercer componente nos invita a aceptar la responsabilidad de lo que hacemos para generar nuestros propios sentimientos.”

“Peticiones conscientes

Hasta aquí desarrollamos los tres primeros componentes de la CNV, que se centran en lo que observamos, sentimos y necesitamos. Aprendimos a hacerlo sin criticar, analizar ni echar la culpa a nadie, sin establecer diagnósticos y actuando de una manera que propicie la comprensión y la compasión. El cuarto y último componente de este proceso se ocupa de lo que nos gustaría pedir a los demás para enriquecer nuestra vida. Cuando nuestras necesidades se encuentran insatisfechas, nos atenemos a la expresión de lo que observamos, sentimos y necesitamos con una petición específica: acciones que puedan satisfacer nuestras necesidades. ¿Cómo expresaremos lo que queremos pedir para conseguir que los demás respondan a nuestras necesidades de una manera compasiva?
Además de emplear un lenguaje positivo, también conviene evitar las frases de sentido vago, abstracto o ambiguo, y formular nuestras peticiones en forma de acciones concretas que los demás puedan realizar. Una historieta muestra a un hombre que se cayó en un lago. Mientras intenta llegar nadando a la orilla, le grita a su perro, que sigue en tierra: “¡Lassie, busca ayuda!”. En la viñeta siguiente vemos al perro tendido en el diván de un psiquiatra. Todos sabemos muy bien que las opiniones pueden variar enormemente en lo que se refiere a prestar ayuda.”

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